
DENTRO DE UNA SESIÓN DE NEUROFEEDBACK
El Neurofeedback es un proceso terapéutico no invasivo que entrena al cerebro para optimizar su funcionamiento a través de retroalimentación en tiempo real. A continuación, se describe de manera clara y estructurada cómo se lleva a cabo una sesión:
1. Evaluación y preparación
El proceso inicia con una breve valoración clínica orientada a identificar las necesidades específicas y objetivos terapéuticos del paciente.
Posteriormente, se colocan sensores en el cuero cabelludo. Estos dispositivos no emiten ningún tipo de estímulo eléctrico; su función es exclusivamente registrar la actividad cerebral (señales EEG) de forma segura y no invasiva.
2. Entrenamiento en tiempo real
El proceso inicia con una breve valoración clínica orientada a identificar las necesidades específicas y objetivos terapéuticos del paciente.
Posteriormente, se colocan sensores en el cuero cabelludo. Estos dispositivos no emiten ningún tipo de estímulo eléctrico; su función es exclusivamente registrar la actividad cerebral (señales EEG) de forma segura y no invasiva.
3. Duración y protocolo de sesiones
Cada sesión tiene una duración aproximada de 30 minutos.
Para lograr cambios consistentes y sostenidos, se recomienda un protocolo de entrenamiento con varias sesiones por semana, durante un periodo que se ajusta de manera individual según la evolución clínica de cada paciente.
4. Experiencia durante la sesión
El Neurofeedback es generalmente bien tolerado y confortable.
La mayoría de los pacientes reportan sensaciones de relajación, mayor claridad mental o incremento en la capacidad de concentración. No se presentan molestias físicas ni efectos secundarios, ya que se trata de un proceso completamente no invasivo.
El Neurofeedback es una herramienta terapéutica segura, estructurada y basada en principios neurofisiológicos, que facilita la autorregulación cerebral.
Más que un procedimiento pasivo, es un proceso de aprendizaje en el que el cerebro adquiere mayor eficiencia funcional, favoreciendo el equilibrio emocional, cognitivo y fisiológico.
En BLOOM, cada sesión representa un avance medible hacia una mejor calidad de vida, promoviendo una mente más estable, un cuerpo más regulado y un funcionamiento integral más óptimo.
